Mostrando entradas con la etiqueta ricardo darin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ricardo darin. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de agosto de 2014

Relatos salvajes - Crítica


La crispación

Finalmente se estrena la esperadísima Relatos salvajes, tras esa postergación de una semana que no hizo más que alimentar la ansiedad y las expectativas en el público. Gran aparato promocional de un film que, de antemano, parecía que encastraba todas las piezas en su lugar, al reunir un reparto de ensueño, un tráiler potente y una serie de historias sugerentes. Todo bajo la manga de Damián Szifrón, una de esas mentes brillantes a la hora del desarrollo y de la creatividad. Un director minucioso y con un amplio abanico de conocimientos, algo que se percibe cada vez que nos topamos con una producción suya. El creador de la inolvidable serie Los Simuladores construye una película feroz, osada, violenta y desfachatada. Una propuesta brava que además sale airosa por su admirable riqueza técnica.
En Relatos salvajes algo está por explotar. Todo el tiempo. Es una bomba a punto de ser detonada, con las consecuencias extremas que ello puede llegar a ocasionar. Seis episodios distintos que encuentran en común la locura, el desparpajo y el desorden de sus personajes ante situaciones que los desbordan. Ya no sirve tomar aire y contar hasta diez, los problemas y conflictos en los que se ven envueltas las figuras que componen cada mini historia superan su tolerancia, abriendo paso a que esparzan y desparramen de su interior los comportamientos y las acciones más bestiales.


El director de Tiempo de Valientes ha demostrado ser sumamente hábil a la hora de destilar humor en las secuencias de sus creaciones. Con un estilo muy particular, la socarronería está a la orden del día en los relatos que nos exhibe. Una comedia negrísima, disfrutable, que incursiona casi constantemente en la sátira, en algunos delirios y hasta en el absurdo (especialmente en el capítulo que inicia la cinta) de un modo en el que el espectador se pueda sentir a gusto e incluso cómplice en determinadas circunstancias.
Es cierto que existen episodios que tienen mayor vigor y poder de enlace que otros. Si bien en líneas generales cada uno tiene lo suyo y son bastante parejos en cuanto al espectáculo que brindan, es factible que el que le toca protagonizar a Érica Rivas, si bien no está nada mal concebido, no posea la misma energía que los demás a causa de un estiramiento de minutos al momento de darle un cierre.


Relatos salvajes es atroz. Su reparto cumple con creces; da gusto ver a Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Rita Cortese, Oscar Martínez y Leonardo Sbaraglia, entre otros, en una obra cinematográfica. Szifrón maneja la cámara con holgura y también los silencios de una forma exquisita para generar rigidez en cada historia. En oportunidades la tensión es tan prominente que da lugar a que cualquier cosa pueda suceder, inquietando en escalas crecientes al observador.
Un film que conecta desde el arranque, que contiene una crítica social (siempre con su peculiar tono) y que no escatima a la hora de exponer mordazmente la corrupción. Imperdible.

LO MEJOR: la sátira, las situaciones extremas de cada historia. Las actuaciones. Muy bien realizada. Bestial, salvaje, osada, entretenida. De tan tensa se vuelve impredecible.
LO PEOR: el último episodio. Si bien es bueno no se equipara con los anteriores.

PUNTAJE: 9

jueves, 5 de septiembre de 2013

Séptimo - Crítica


Darín, siempre Darín

Y, un día, la ansiedad llegó a su fin. Con ella, un abanico de preguntas y reflexiones, todas y cada una de ellas referentes a la inmensa expectativa que se creó a partir de la promoción del film (un tráiler jugoso y atractivo, pósters, etcétera).
Séptimo enlaza, contagia, genera silencios que connotan concentración y hasta de a ratos apasiona. Sin embargo, también da lugar al cuestionamiento de determinadas resoluciones. La juega de thriller y, como tal, posee unos cuantos buenos condimentos que le sacan lustre al género: tensión (en instancias envolvente), suspenso, misterio. Pero sobre todo, cuenta con un elemento fundamental, imprescindible, el cual tiene nombre y apellido: Ricardo Darín. El actor con mayor poder de convocatoria del cine argentino resiste y supera con holgura y con una sobriedad sublime los mil y un planos que se le hacen. La cámara está todo el tiempo sobre él, quien a base de un nivel gestual, expresivo y actoral extremo compra una vez más al espectador.


Lo interesante de la historia radica en la búsqueda frenética de los hijos de Darín y Belén Rueda, un matrimonio en separación, con la española pendiente de que su marido le firme los papeles del divorcio. Los niños se esfumaron tras bajar las escaleras, cuando su padre descendía por el ascensor, en un pasatiempo cotidiano del que la madre supo advertir que no realizaran. ¿Dónde están? ¿Si no salieron del edificio cómo es que no se los encuentra? Allí comienza el juego de las hipótesis. La construcción de los personajes es buena, está cosechada de modo tal que cada uno de ellos resulte al menos en algún tramo sospechoso, enigmático. Hay tantos sujetos que pueden estar implicados y todo va transcurriendo tan rápidamente que casi no se da espacio a que quien observa enhebre una idea lúcida y con fuerza.
Quizás el problema principal de la cinta resida en lo que concierne a la vuelta de tuerca. Si bien no es mala, la manera en que se expresa materialmente ante nuestros ojos no colisiona de lleno con las emociones; a la narrativa elegida en el momento de sacar el giro a la luz parece faltarle un par de focos, siendo este aspecto el más desaprovechado del relato.
No se puede negar que Séptimo es una buena película y menos aún con el plus que le otorga la intervención magistral de Darín.

LO MEJOR: Darín. Santoro, en menor medida, pero cumple. La tensión, la manera en que se trata el tema, con mucho de realidad en el manejo policial. Enlaza.
LO PEOR: el modo en que se muestra la vuelta de tuerca. Los niños, una actuación más inocente de lo previsto.

PUNTAJE: 7,7

jueves, 24 de enero de 2013

Tesis sobre un homicidio - Crítica



Otra eximia muestra de lo que puede dar Darín

Tesis sobre un homicidio es un muy interesante thriller psicológico, narrado inteligentemente sobre una atmósfera oscura y de una factura técnica impecable.
La historia nos remite a un abogado penalista retirado que se dedica a la docencia universitaria, encarnado por un Darín del cual ya nada nos sorprende y, una vez más, vuelve a dar cátedra desde su sublime actuación. Una ráfaga de intriga se apodera de la pantalla al momento de la incursión en escena de un joven proveniente de otro país que decide anotarse en el seminario de criminología dictado por nuestro protagonista.
Apenas pocos minutos más, un asesinato en los alrededores de la facultad acrecienta el clima sombrío que se venía generando. Y, a partir de allí, comienza una suerte de disputa intelectual entre el misterioso muchacho y el experimentado letrado, a base de hipótesis o conclusiones sobre lo que para uno representa la justicia y las refutaciones correspondientes de la otra parte. Ambos moviéndose como si estuviesen en un tablero de ajedrez, con frases sugestivas y dignas de analizar.
Lo raro y a la vez destacable de la película radica en el ascenso del suspense a pesar de contar y mostrar todo el tiempo un solo sospechoso, aquel joven enigmático al que el personaje de Darín no hace más que encerrar en su mente como el autor del homicidio, cayendo en una casi obsesión, con un interrogante que se mantiene en vilo hasta el final.

LO MEJOR: la actuación de Darín. Elementos técnicos, la ambientación intrigante y oscura que se le da. Los diálogos.
LO PEOR: la actuación de Calu Rivero no está a la altura del film.
PUNTAJE: 7,80