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domingo, 1 de junio de 2014

Ismael - Crítica


Buen reparto, intermitente desarrollo

Belén Rueda y Mario Casas se ponen el “equipo al hombro” para remar y sacar a flote a Ismael, este film de tranco lento dirigido por Marcelo Piñeyro (Las viudas de los jueves). Irreprochable desde los planos (abiertos, cerrados, con enfoques hacia las expresiones de los rostros), el director de El método se inmiscuye en el terreno emocional, al abordar una historia que, en su intento de no recaer en sensiblerías típicas, pierde fuerza y regularidad.
Ismael es un niño mulato de 8 años que emprende viaje hacia Barcelona con el fin de conocer a su padre siguiendo la pista escrita en una carta con la dirección de un departamento. Allí se topa con quien sería su abuela. A ella le solicita ayuda para encontrar a su progenitor. En ese camino, el pequeño, entre obsecuente y carismático, comienza a ganarse la confianza de quienes lo acompañan. Los problemas o puntos de contrapartida tienen lugar en el criterio o en la opinión de su madre, y en cómo Félix (Mario Casas) vaya a recibirlo.


La película refleja problemas familiares y destapa viejos resquemores de la infancia en ese tipo de lazos. La ausencia, ya sea absoluta o simplemente para escuchar, de la figura paterna/materna es una de las temáticas que expone en pantalla, a través de reproches, miradas o percepciones de sus personajes. Todo transcurre muy mansamente, con melodías del mismo tenor durante la mayor parte del metraje, cooperando con el tono dramático que opera y prima de principio a fin. El reparto cumple aportándole credibilidad a las situaciones, principalmente y como se destacó con anterioridad, desde el solvente trabajo actoral de Mario Casas y de Belén Rueda. El aspecto menos positivo del relato, quizás, radique en la dificultad para el cambio de matiz; entre la huida del factor sorpresa y la falta de tensión emotiva, Ismael se torna de a ratos poco profunda y hasta algo intermitente. Sergi López es el único responsable de aportarle algo de chispa y dispersión al asunto partir de su caracterización como el personaje más pícaro de la cinta.
La proyección, agrada y es amena en sus pasajes, es cierto, pero no enlaza o conecta lo necesario como para que el espectador no tienda a despistarse en determinadas secuencias. El énfasis en la incertidumbre, en el desconcierto o en el miedo hacia lo nuevo, en este caso la aparición de un hijo, no está mal exhibido pero tampoco conmueve a grandes escalas. Ismael da la sensación de desaprovechar lo que tiene por contar, con una previsibilidad que amenaza en cada momento con hacerse manifiesta.

LO MEJOR: actuaciones. Afable de ver.
LO PEOR: sin cambios de acentuación. Previsible.

PUNTAJE: 5

jueves, 5 de septiembre de 2013

Séptimo - Crítica


Darín, siempre Darín

Y, un día, la ansiedad llegó a su fin. Con ella, un abanico de preguntas y reflexiones, todas y cada una de ellas referentes a la inmensa expectativa que se creó a partir de la promoción del film (un tráiler jugoso y atractivo, pósters, etcétera).
Séptimo enlaza, contagia, genera silencios que connotan concentración y hasta de a ratos apasiona. Sin embargo, también da lugar al cuestionamiento de determinadas resoluciones. La juega de thriller y, como tal, posee unos cuantos buenos condimentos que le sacan lustre al género: tensión (en instancias envolvente), suspenso, misterio. Pero sobre todo, cuenta con un elemento fundamental, imprescindible, el cual tiene nombre y apellido: Ricardo Darín. El actor con mayor poder de convocatoria del cine argentino resiste y supera con holgura y con una sobriedad sublime los mil y un planos que se le hacen. La cámara está todo el tiempo sobre él, quien a base de un nivel gestual, expresivo y actoral extremo compra una vez más al espectador.


Lo interesante de la historia radica en la búsqueda frenética de los hijos de Darín y Belén Rueda, un matrimonio en separación, con la española pendiente de que su marido le firme los papeles del divorcio. Los niños se esfumaron tras bajar las escaleras, cuando su padre descendía por el ascensor, en un pasatiempo cotidiano del que la madre supo advertir que no realizaran. ¿Dónde están? ¿Si no salieron del edificio cómo es que no se los encuentra? Allí comienza el juego de las hipótesis. La construcción de los personajes es buena, está cosechada de modo tal que cada uno de ellos resulte al menos en algún tramo sospechoso, enigmático. Hay tantos sujetos que pueden estar implicados y todo va transcurriendo tan rápidamente que casi no se da espacio a que quien observa enhebre una idea lúcida y con fuerza.
Quizás el problema principal de la cinta resida en lo que concierne a la vuelta de tuerca. Si bien no es mala, la manera en que se expresa materialmente ante nuestros ojos no colisiona de lleno con las emociones; a la narrativa elegida en el momento de sacar el giro a la luz parece faltarle un par de focos, siendo este aspecto el más desaprovechado del relato.
No se puede negar que Séptimo es una buena película y menos aún con el plus que le otorga la intervención magistral de Darín.

LO MEJOR: Darín. Santoro, en menor medida, pero cumple. La tensión, la manera en que se trata el tema, con mucho de realidad en el manejo policial. Enlaza.
LO PEOR: el modo en que se muestra la vuelta de tuerca. Los niños, una actuación más inocente de lo previsto.

PUNTAJE: 7,7

miércoles, 24 de julio de 2013

Séptimo - Tráiler e Info adicional del film


Séptimo parte de una coproducción española-argentina a estrenarse este año, un thriller poseedor del atractivo principal de reunir al actor argentino con mayor convocatoria en el cine nacional (Ricardo Darín) y a la figura madrileña que supo brillar y destacarse en películas como Mar adentro, El orfanato y Los ojos de Julia, entre otras tantas.
El dúo protagónico encarna a una pareja que vive en un séptimo piso. Sin mucha más información que la que nos provee su tráiler, la historia nos sitúa en un juego matutino cotidiano que involucra al padre y a sus hijos: una carrera por ver quién llega primero a planta baja (él tomando el ascensor, los pequeños por las escaleras). El punto crítico y de tensión se da el día en que Darín arriba a destino sin percibir rastro alguno de los niños. A partir de allí comienza una búsqueda agobiante y frenética, intentando resolver qué sucedió y dónde están los chicos.


Tráiler:

miércoles, 1 de mayo de 2013

El cuerpo - Crítica



Un cadáver y mil giros

De los productores de El orfanato y Los ojos de Julia, este thriller psicológico bañado de suspenso sabe cómo conquistar al espectador que gusta de los enigmas que suelen dejar cierto tipo de crímenes.
El cuerpo nos remite a la misteriosa desaparición de un cadáver que se hallaba en la nevera de la morgue. El inspector policíaco (José Coronado) comienza a indagar en el asunto, entrevistando al esposo de la difunta y encontrándolo sumamente sospechoso.
El film, con una ambientación bien oscura como suelen tener los buenos relatos de este género, posee la particularidad de saber atrapar y enlazar al público sin la necesidad de imprimirle secuencias de acción a la historia. De una factura técnica envidiable y con fragmentos en donde priman una buena porción de apetitosos diálogos, la cinta te mantiene todo el tiempo atento y elaborando diversas hipótesis que se van refutando y/o reforzando mientras más detalles se van revelando con el correr de los minutos.
Más allá de lo que concierne al punto visual, el factor supremo y destacado de la película está marcado en los giros. Oriol Paulo, guionista y director de esta obra, acierta en cada una de las vueltas de tuerca que le otorga a la narración, siendo la explicación final la más sorprendente y brillante. Es que en la “ending scene” algo rompe el esquema, el rompecabezas mental que uno imaginaba, generando dos consecuencias: una, de asombro en el espectador, dado la eficacia y genialidad para ocasionar este desvío; la restante, en el film, permitiendo subir su puntaje en el score y subiendo un escalón más en la escalera de sobriedad estructural de la proyección.

LO MEJOR: la atmósfera enigmática, el suspenso. Los giros.
LO PEOR: alguna que otra pequeña y discutible incoherencia en determinadas resoluciones.
PUNTAJE: 8