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viernes, 1 de agosto de 2014

Los Indestructibles 3 - Crítica


Tipos rudos

Patrick Hughes le da vida a esta tercera entrega netamente pochoclera, orientada a un público específico, ese que viene aguardando hace tiempo para volver a verle las caras a viejas y prestigiosas estrellas que han dejado su huella en el mundo del cine. Los Indestructibles 3 no es para todos los gustos, sin embargo abarca y cubre un gran porcentaje de espectadores que se acercan a las salas a simplemente dejarse llevar por los estruendosos sucesos que se desarrollan y exhiben a base de explosiones, tiroteos, derroche de municiones, saltos y golpes. Una saga que comenzó bajo la manga del propio Stallone, como director y además como líder de la batuta en el protagónico. Quienes la critican acusan una alta previsibilidad y un guión pobre; con otra vara la miden sus seguidores, justificando que lo importante en este tipo de proyecciones radica en el simple hecho de observar a grandes íconos de la industria cinematográfica, juntos y en acción.
La base está. Se mantiene el mismo equipo de mercenarios que prevalecía y propinaba golpizas en las ediciones anteriores, esto es, con Stallone, Jason Statham, Terry Crews, Dolph Lundgren y Randy Couture. Lógicamente, también Arnold Schwarzenegger conserva su rol. Aquí tampoco se pierde la inclusión de nuevos y reconocidos rostros; así como entre la primera y la segunda parte figuras de la talla de Van Damme, Bruce Willis, Chuck Norris y Mickey Rourke hacían sus apariciones, en Los Indestructibles 3 le toca el turno a Harrison Ford, Wesley Snipes, Antonio Banderas y Mel Gibson, este último como Stonebanks, conformando una agradable y carismática interpretación como el villano de la historia.


En la película no hay sorpresas, acontecimientos inesperados ni ingeniosos giros argumentales. Todo se mueve al son del desparrame de cartuchos, metrallas y a aquellas cuestiones que permiten otorgarle dinamismo y adrenalina a la narración, algo que ya desde el arranque se hace presente con una entretenida secuencia. No hay nada novedoso o que se salga de la vaina respecto de los episodios precedentes. Los diálogos, entre sencillos y con algunos que otros leves momentos de chispa, simplemente cumplen con la función de ocupar algunos minutos más y darle un respiro a las escenas de acción.
No hay demasiada tela para cortar en el film. Una saga que llama la atención y atrae a partir de la parafernalia que acarrean los nombres que constituyen el elenco. Los Stallone, los Schwarzenegger, los Statham y los Gibson son los que le dan ese toque distintivo y es gracias a ellos que el producto suena algo mejor que si se tratase de actores menos afamados. Los Indestructibles 3 acaba siendo más de lo mismo, casi una suerte de placer culposo que cobra mayor dimensión por las mencionadas glorias del cine.

LO MEJOR: el reparto, la dinámica de la historia. La aparición y performance de Mel Gibson.
LO PEOR: no aporta nada nuevo. Es más extensa que las anteriores, algo que le juega en contra a la hora del enlace con el espectador.

PUNTAJE: 6

jueves, 17 de abril de 2014

Al diablo con las noticias (Anchorman 2: The Legend Continues) - Crítica


El amo de la sátira

Segunda entrega de un relato que supo conquistar a muchos amantes de este peculiar estilo de hacer humor. Adam McKay engendró en el 2004 la primera parte de la historia del carismático y desternillante presentador de noticias Ron Burgundy, bajo la interpretación de Will Ferrell. En aquella oportunidad, todo tenía lugar en los años setenta; mientras que aquí, nuestro protagonista se ubicará en la etapa ochentosa.
Ron y Veronica Corningstone llevan adelante, desde la conducción, uno de los noticieros más importantes y afamados del país. Una dificultad surge en la relación cuando a Veronica la ascienden y a Ron lo despiden, desvalorizándolo. A partir de allí, a Burgundy le cuesta encontrar y retomar el rumbo, hasta que lo convocan de una flamante cadena denominada GNN. El canal innova al lanzar la metodología de 24 horas diarias de noticias. Ron ve la oportunidad de volver a ser y acepta la propuesta, lógicamente citando a su conjunto de audaces compañeros para formar un equipo intrépido, extravagante y alocado para desparramar información con su característico y chispeante tono.


Anchorman 2: The Legend Continues tiene un target bien definido. Constituye ese apartado de comedias absurdas que tanto gustan a un cúmulo de personas y al que tan poco sabor le encuentran determinados paladares cinéfilos. El film porta la energía y el desenfreno necesario para desenfundar una serie continua y casi infinita de bocadillos, uno tras otro y, como marca registrada de la casa, cada gag más disparatado que su precedente. La tendencia aquí, en el espectador que disfruta de estas jugosas y singulares historias, es la de descostillarse de risa por el simple hecho de lo delirante y poco lógico que pueda tornarse o plantearse una situación, respuesta o secuencia. En el film, todo puede suceder: podemos presenciar al personaje de Steve Carell dar un discurso en y de su “propio velorio”, a Will Ferrell alimentando a un tiburón con un biberón e, incluso, en apetitosos cameos, ver coincidir en escena a Will Smith, Jim Carrey y hasta al propio Liam Neeson, todos desde la lógica caricaturesca y sarcástica que prima en la cinta.
¿Algo tiene sentido en Al diablo con las noticias? Prácticamente nada, y de eso se trata, puesto que, valga la redundancia, ese es el sentido o eje movilizador de la proyección, el de disparar y ejecutar una broma tras otra desde el delirio que acarrea de antemano cada circunstancia. Si bien no todos los momentos tienen el mismo nivel de gracia y algunos pecan de repetitivos, el recurso a la sátira hacia los medios masivos de comunicación y a los programas dispuestos a sacar al aire y desvirtuar cualquier información con total de reinar en el rating es válido, dinámico y gozoso.

LO MEJOR: el sinsentido propio de las situaciones para hacer reír al espectador. El reparto, las carcajadas de Carell, las caras de Will Ferrell. El tono satírico de la narración y los cameos hacia el final.
LO PEOR: quizás más extensa de lo que debiera ser un film de este tipo. En instancias abusa de la iteración de chistes.

PUNTAJE: 7,5

domingo, 26 de enero de 2014

El juego de Ender (Ender's Game) - Crítica


Mini caudillo

Un arranque potente y efusivo se difumina lentamente con el correr de los minutos, no solo en nitidez sino también en intensidad. Esa decaída obra como uno de los problemas fundamentales del film; la extensión del metraje no se condice con lo que ofrecen sus escenas. Esa incapacidad para ocasionar inquietud en el espectador resulta uno de los aspectos más flojos del relato.
El juego de Ender nos remite a la novela más famosa y premiada de Orson Scott Card, en un futuro en el cual existe una escuela militarizada (y espacial) encargada de preparar ampliamente a una cierta cantidad de niños a fin de defender una venidera invasión a manos de alienígenas que reciben el nombre de insectores. Proveniente de una familia experimentada en el rubro bélico, Ender Wiggin (Asa Butterfield) se presenta como “el elegido” según la mirada del coronel Hyrum Graff (Harrison Ford). El jovencito no solo posee un gran potencial con aptitudes para la destreza y el pensamiento lateral, sino también una actitud avasallante y tenaz.


Muchos tramos de la historia están dedicados a la simulación y entrenamiento a base de videojuegos, similares a los utilizados hoy en día en consolas como la Playstation 3 y Xbox, entre otras. Nuestro protagonista incursiona en ese mundo virtual empleando su inteligencia para desplegar un abanico de estrategias, algo que no hace más que maravillar a Graff, bajo la interpretación de un Harrison Ford que, si bien empieza en buena forma, va perdiendo solvencia y credibilidad en su personaje conforme avanza la proyección. Y he aquí otros de los puntos poco pulidos, el tema de las actuaciones. El papel mayoritariamente robótico que le toca a Asa no termina de convencer por lo forzado que se percibe. Pero probablemente el caso menos verosímil esté a cargo de Nonso Anozie, en una caracterización de un sargento casi caricaturesca, cuando en verdad debiera infundir respeto y temor en sus súbditos. Pero el gigante (mide más de 1,90 m.), con unos gritos que no guardan para nada relación con su expresión gestual, aparenta mostrarse más bonachón de lo que su puesto le ocupa.
La dinámica sufre altibajos y todo parece limitarse a secuencias en donde las prácticas son utilizadas para acaparar el interés del público, fallidamente dado su monotonía y falta de sorpresa aunque de gran factura técnica si nos remontamos a sus efectos especiales. El peso cae por completo sobre Ender, y el modo en que le llueven loas y elogios de toda índole actúa como inclinación hacia un mensaje más esperanzador y prometedor del que se tendría que volcar y reflejar para suscitarnos, al menos, un poco de nerviosismo.

LO MEJOR: los primeros minutos tienen mucha fuerza y enganchan.
LO PEOR: todo se cuenta de modo poco sorpresivo. Las actuaciones, la falta de tensión.

PUNTAJE: 4,4