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domingo, 12 de julio de 2015

Terminator Génesis - Crítica



Viejo, pero no obsoleto

Alan Taylor se pone al mando de Terminator Génesis con el fin de darle una nueva (y cuestionable) vuelta de tuerca al asunto. Sumamente difícil resulta renovar las cosas cuando, tras cuatro proyecciones, las ideas parecen haber sido bastante exprimidas en una saga que para muchos debió haber concluido con la excelente segunda entrega.
La presencia de Arnold Schwarzenegger acaba resultando absolutamente necesaria para que la obra de Taylor sume unos cuantos puntos extra. Es que este ícono del cine de acción saca a relucir los mejores momentos de la historia, ya sea por sus imponentes apariciones como guardián y protector de Sarah Connor o bien por sus acertados toques de humor a través de comentarios que encuentran respuesta positiva en el espectador. Arnold está viejo, pero no obsoleto, como no se cansa de repetir su personaje en determinados pasajes de la narración.
El director nos adentra en un futuro en el que un grupo de rebeldes humanos liderado por John Connor (Jason Clarke) y secundado por Kyle Reese (Jai Courtney) intentan ponerle fin al sistema de inteligencia artificial Skynet. Para salvaguardar el futuro, Connor envía a Reese a 1984 para proteger a su madre, Sarah (Emilia Clarke) de un Terminator programado para matarla con el fin de que no llegue a dar luz.


Terminator Génesis se vale de la utilización del recurso de viajes en el tiempo con la misión de añadirlo como un giro argumental que suene renovador, aunque no innovador. El relato se ve envuelto en una especie de similitud con Back to the Future, por las situaciones que se van sorteando y por todo aquello que implica el regreso a cierta época para modificar el porvenir. No hay nada que no se haya inventado o visto antes en relatos vinculados a las causas y consecuencias que se puedan desprender de toda esa maraña de sucesos asociada a las líneas temporales. En este aspecto mencionado, el enredo se hace presente (hasta quizás de a ratos confunda) y, pese al esfuerzo por tratar de explicarlo todo, quedan cabos sueltos o particularidades que no terminan siendo exploradas por completo.



La película logra cumplir con los requisitos del cine comercial, brindando un espectáculo que da garantías en cuanto al entretenimiento que ofrece (las dos horas de duración no se sienten), así como también en lo que respecta a las secuencias de mayor adrenalina y acción, sostenidas y magnificadas por la riqueza técnica de los efectos especiales. Alan Taylor tampoco se olvida de las dos primeras proyecciones (aquellos clásicos de culto de James Cameron) y nos inyecta una dosis de nostalgia al exponer en la gran pantalla escenas que guardan similitudes con las joyas que conquistaron al público en 1984 y en 1991. Es así como podremos visualizar a un T-1000 (esta vez interpretado por Lee Byung-hun) obsecuente que funciona más bien como un guiño, en su afán por traer a la memoria al que vimos en Terminator 2: El Juicio Final. Lo cierto es que el brillante papel desempeñado por Robert Patrick ha conseguido que todos los villanos que desfilaron en las siguientes obras carezcan del peso necesario como para atemorizar.
Es posible que Terminator Génesis genere opiniones diversas, opuestas y abiertas a debate. Se trata de un film que se aboca a la acción y al entretenimiento derivado de ella. Previsible en sus resoluciones, pero agradable de ver, cumple (sin descollar) con lo solicitado por sus fanáticos.

LO MEJOR: la presencia de Arnold Schwarzenegger. El guiño nostálgico a entregas anteriores. Entretenida.
LO PEOR: algunas cuestiones vinculadas a los viajes en el tiempo. No se acerca, en nivel, a las primeras dos cintas. Previsible.

PUNTAJE: 7

viernes, 1 de agosto de 2014

Los Indestructibles 3 - Crítica


Tipos rudos

Patrick Hughes le da vida a esta tercera entrega netamente pochoclera, orientada a un público específico, ese que viene aguardando hace tiempo para volver a verle las caras a viejas y prestigiosas estrellas que han dejado su huella en el mundo del cine. Los Indestructibles 3 no es para todos los gustos, sin embargo abarca y cubre un gran porcentaje de espectadores que se acercan a las salas a simplemente dejarse llevar por los estruendosos sucesos que se desarrollan y exhiben a base de explosiones, tiroteos, derroche de municiones, saltos y golpes. Una saga que comenzó bajo la manga del propio Stallone, como director y además como líder de la batuta en el protagónico. Quienes la critican acusan una alta previsibilidad y un guión pobre; con otra vara la miden sus seguidores, justificando que lo importante en este tipo de proyecciones radica en el simple hecho de observar a grandes íconos de la industria cinematográfica, juntos y en acción.
La base está. Se mantiene el mismo equipo de mercenarios que prevalecía y propinaba golpizas en las ediciones anteriores, esto es, con Stallone, Jason Statham, Terry Crews, Dolph Lundgren y Randy Couture. Lógicamente, también Arnold Schwarzenegger conserva su rol. Aquí tampoco se pierde la inclusión de nuevos y reconocidos rostros; así como entre la primera y la segunda parte figuras de la talla de Van Damme, Bruce Willis, Chuck Norris y Mickey Rourke hacían sus apariciones, en Los Indestructibles 3 le toca el turno a Harrison Ford, Wesley Snipes, Antonio Banderas y Mel Gibson, este último como Stonebanks, conformando una agradable y carismática interpretación como el villano de la historia.


En la película no hay sorpresas, acontecimientos inesperados ni ingeniosos giros argumentales. Todo se mueve al son del desparrame de cartuchos, metrallas y a aquellas cuestiones que permiten otorgarle dinamismo y adrenalina a la narración, algo que ya desde el arranque se hace presente con una entretenida secuencia. No hay nada novedoso o que se salga de la vaina respecto de los episodios precedentes. Los diálogos, entre sencillos y con algunos que otros leves momentos de chispa, simplemente cumplen con la función de ocupar algunos minutos más y darle un respiro a las escenas de acción.
No hay demasiada tela para cortar en el film. Una saga que llama la atención y atrae a partir de la parafernalia que acarrean los nombres que constituyen el elenco. Los Stallone, los Schwarzenegger, los Statham y los Gibson son los que le dan ese toque distintivo y es gracias a ellos que el producto suena algo mejor que si se tratase de actores menos afamados. Los Indestructibles 3 acaba siendo más de lo mismo, casi una suerte de placer culposo que cobra mayor dimensión por las mencionadas glorias del cine.

LO MEJOR: el reparto, la dinámica de la historia. La aparición y performance de Mel Gibson.
LO PEOR: no aporta nada nuevo. Es más extensa que las anteriores, algo que le juega en contra a la hora del enlace con el espectador.

PUNTAJE: 6

domingo, 3 de noviembre de 2013

Escape imposible - Crítica


Sylvester Dean Anderson

Nostalgia. El director sueco de El Rito se jacta de reunir a dos enormes héroes del cine para construir un thriller carcelario pochoclero, poco pretencioso y con mucha acción dotada de buenos guiños ochentosos.
El enfoque está puesto principalmente en lo que puedan ofrecer en cada participación los buenos de Arnold y Sylvester. La historia, sin ser rebuscada ni mucho menos, peca de a ratos por su inverosimilitud, especialmente en determinaciones que lo vinculan a Stallone como si fuese una especie de Macgyver musculoso y venoso. Es que en Escape imposible, el ícono de Rambo interpreta a un experto en salirse con las suyas para fugarse de todo tipo de prisiones, hasta que se halla envuelto en el mayor desafío de su vida, al ser secuestrado y llevado a una cárcel de tecnología y seguridad superiores a cualquier otra. Allí comienza a hacer migas con un recluso respetado en el establecimiento, el gran Schwarzenegger.


Destacable resulta el ritmo que posee el film. No decae un solo minuto y no da lugar alguno al más mínimo esbozo de pestañeo o bostezo. Las situaciones y los personajes colaboran a la hora de hacer pasar un rato agradable al observador, sobre todo a aquel fanático de todo producto dinámico en donde los enfrentamientos y los acontecimientos se vayan dando por sí solos sin dejar demasiado espacio al uso del razonamiento.
Escape imposible sí que se deja ver. Tampoco acaba siendo una obra imprescindible, imperdible. También es cierto que si no fuese por la presencia de los dos sacos humanos de masa muscular que marcaron épocas en el cine, el resultado hubiese sido bastante peor. A fin de cuentas, una proyección disfrutable, divertida y hasta con alguna vuelta de tuerca que vale la pena remarcar.

LO MEJOR: pochoclera. Arnold y Sylvester. Se pasa rápido por su ágil narración.
LO PEOR: determinaciones poco creíbles, casi fantasiosas. Curtis ’50 Cent’ Jackson y su poco aporte actoral, al que nos tiene acostumbrados.

PUNTAJE: 6,5

miércoles, 6 de febrero de 2013

El último desafío - Crítica



El “abuelo” Arnold de regreso… y recargado

Schwarzenegger, supo ser un policía de elite en Los Ángeles. Maltrecho y agobiado de tanto caos y derramamiento de sangre allí, pasa sus días en un pueblito de Arizona (que está en la frontera) como el sheriff encargado de la seguridad de estos lugareños. Allí se conocen todos, los vecinos le tienen un gran respeto y un cálido afecto.
Pero en la gran ciudad, un narcotraficante muy peligroso con un auto que más bien parece volar se escapa en dirección a México. El FBI hará lo imposible por frenarlo, pero todo parece indicar que se tendrá que topar con el gran Arnold y sus precarios e inexpertos ayudantes pueblerinos.


El último desafío es una buena película. Sin dudas. Es una especie de western bien pintoresco, con acertadas pinceladas humorísticas y una mística aventurera muy particular, que se disfraza por momentos de un thriller sencillo y repleto de disparos. Lo destacable es la acción y la dinámica que le imprime el director a cada escena. El entretenimiento está por demás garantizado y no hay lugar para diálogos innecesarios que desvíen la atención, porque precisamente el foco está puesto en los enfrentamientos, en los fogonazos que se dan y en el desparramo de municiones.
Guión simplísimo y previsibilidad como puntos negativos, todo lo demás es muy ameno a nuestro sentido visual. Schwarzenegger lleva a cabo una actuación muy digna y apreciable, imponiendo su porte y autoridad, y las contadas apariciones del carismático personaje interpretado por Knoxville acrecientan el lado humorístico y divertido del film.

LO MEJOR: entretenimiento al máximo, desborda de acción y dinamismo. Arnold y Knoxville.
LO PEOR: guión poco elaborado.
PUNTAJE: 7