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miércoles, 25 de agosto de 2021

Stillwater - Crítica

 


En ‘Stillwater’, Tom McCarthy mixea géneros. Si bien aborda la mayor parte del relato desde el drama, no le tiembla el pulso cuando incursiona en el thriller, regalándonos unos buenos momentos cargados de tensión. Tampoco desentona cuando se lanza hacia el romance y allí, junto al lado dramático, emociona con gran naturalidad.

En esta propuesta vemos a Matt Damon en la piel de Bill Baker, un operario que viaja a Marsella para visitar a su hija (Abigail Breslin), quien se encuentra en prisión por un asesinato que jura no haber cometido. Su padre hará todo lo posible para demostrar la inocencia de la joven.


Un poco menos de dos horas y media de metraje (probablemente lo único “reprochable” de un film que cuenta con algunas escenas de relleno) de visionado ameno, por lo que cabe destacar la buena mano narrativa del realizador de obras como ‘The Cobbler’ y la ganadora del Oscar ‘Spotlight’.

Olvidémonos del Damon carismático y con mucha picardía al que nos acostumbramos a ver, dado que aquí, en ‘Stillwater’, su caracterización como un tipo tosco y de pocas palabras resulta sumamente convincente y distinta de todas las actuaciones que venía dando. El bueno de Matt se carga la cinta al hombro, con la cámara enfocándolo todo el tiempo (así como sucedía en ‘The Martian’), brindando una de las mejores (o quizá la mejor) interpretaciones de su carrera.


Existen pasajes previsibles y otros en los que se dan giros muy bien ejecutados, pero la principal virtud de la historia reside en que ninguna situación se percibe forzada, pudiendo pasar de un evento dotado de mucha tensión (hay una secuencia con mucha adrenalina que puede recordar a ‘El Secreto de sus Ojos’) a otro de drama sin ningún tipo de complicaciones en esa transición.

Breslin se desenvuelve con mucha solidez, como de costumbre, al igual que Camille Cottin, de sentida labor, pero quien se roba la atención de todos y sorprende es la pequeña Lilou Siauvaud.

Con todos los condimentos mencionados y con sencillez y seguridad en su andar, ‘Stillwater’ inquieta, conmueve y acaba resultando una película redonda.

Lo Mejor: Damon en un rol distinto, las actuaciones en general. La revelación en la labor de Siauvaud. Cada género está abordado con mucha naturalidad.

Lo Peor: la historia podría haberse contado en menos tiempo.

Puntaje: 8,5 Alancitos Viajantes a Marsella sobre 10

lunes, 5 de julio de 2021

NO SUDDEN MOVES - CRÍTICA


Soderbergh se vale de un reparto de lujo para construir un thriller ambientado en los años 50, donde los intérpretes le otorgan un plus, a partir del carisma con el que componen sus personajes.

Con Don Cheadle y Benicio del Toro a la cabeza, 'No Sudden Move' resulta una obra llevadera en donde las cosas se complican mucho antes de la cuenta, permitiendo que este ejercicio de crimen adquiera algunos pasajes de comedia en tramos puntuales.

Existen cuestiones que resultan familiares y elementos que nos recuerdan a 'Ocean's Eleven', así como también determinadas secuencias en las que el director nos sumerge en una especie de enredadera que puede llegar a dificultar, levemente, el armado del rompecabezas.

Giros por doquier y situaciones que vaniendo adquiriendo mayor fuerza de enganche hacia el desenlace para redondear una película que cumple pero que probablemente no esté a la altura de los mejores trabajos del realizador de 'Sex, Lies and Videotape'.

Lo Mejor: el elenco en su totalidad y el apartado técnico.

Lo Peor: no ofrece nada novedoso en el género.

Puntaje: 7,3 Alancitos Maleantes de poca monta sobre 10.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Interstellar - Crítica



Pasará lo que tenga que pasar

Christopher Nolan vuelve al ruedo tras dos años para sumergirnos en una odisea visual de las que fascinan y de las que además dan que hablar. Su cine viene dividiendo aguas, y esta no es la excepción, incluso es factible que se trate de su obra más compleja y audaz. Interstellar para muchos representa una pericia impresionante e inolvidable; para otros (probablemente los que se agrupen en la minoría), una cinta discutible. Dentro de este último bando, existen quienes se jactan de que el director apela a un lenguaje demasiado científico, acusándolo de rebuscado. Si bien es cierto que en determinados pasajes da la sensación de que cuesta un poco asimilar tanta información, es atinado remarcar que este modo de presentar los acontecimientos, con sus explicaciones y con todo lo que concierne a la teoría cuántica, es el más serio y correcto para enfocar el tipo de cuestiones que el relato aborda. Lo que Nolan exhibe en pantalla suena convincente, creíble, serio y a la vez apasiona.
La Tierra está llegando a su fin y se recurre a una arriesgada misión que se encuentra encabezada por el ingeniero-granjero Cooper (Matthew McConaughey) junto a Amelia (Anne Hatthaway), quienes emprenden un viaje hacia más allá de nuestra galaxia con el fin de hallar respuestas que permitan salvar a la humanidad.


Lo que el espectador más espera es el momento del gran despegue, ese que lo interiorice y lo haga suspenderse más allá de las estrellas a la par de los protagonistas. Pero al contrario de lo que dice el dicho, esta vez lo bueno no tarda en llegar, dado que el prólogo también forma parte de lo atractivo; resulta fundamental la presentación de los personajes, sus vivencias, inquietudes y los dilemas que deben enfrentar. Todo esto se hace manifiesto en lo que opera como introducción. Tiempo sobra para que quedemos boyando en el espacio, puesto que Interstellar se extiende a una duración de 169 minutos que, pese a lo fuerte que retumba ese número de primera impresión, no abruman en densidades que nos desconecten con la narración. En este aspecto es importante destacar el cómo, en referencia a lo que se cuenta, y qué mejor que la mano de Nolan para dotar a la cinta de una inmensa cantidad de instancias memorables, con diálogos que conservan el eco en la mente del público incluso minutos después de terminada la función.
Pero el trabajo superlativo del realizador de entregas como Memento o The Prestige no queda aislado de todo lo que lo rodea y acompaña con la misma vibra, con el mismo poder de enlace. Es aquí donde interviene la banda sonora, a cargo de Hans Zimmer, casi omnipresente y fortaleciendo aún más la potencia de las imágenes y la profundidad de los eventos. Interstellar funciona como un bombardeo apabullante (haciendo uso de la palabra en un sentido positivo) de secuencias que halagan y estimulan lo sensorial.
Es difícil no caer en la comparación con 2001: A Space Odyssey, aquella película de culto de Stanley Kubrick, puesto que una y otra proyección tienen puntos en común, pero también resulta válido encontrar similitudes o guiños de Interstellar con obras precedentes de su director. Esto podría explicarse en tramos en los que Nolan juega con la correlación del tiempo entre una fase y otra (en el espacio y en la Tierra), así como lo hacía en Inception, en la que marcaba la diferencia entre el pasaje de las horas entre el mundo onírico y el real. Este elemento que tan bien maneja el nacido en Londres sirve para acrecentar el grado de rigidez y de nervio de la historia en sí, y dotarla de opresión.


El film no se limita únicamente a la ciencia ficción “hard”, con lo técnico de sus explicaciones y sus postulados, además excava en lo afectivo y adquiere un valor emocional significativo cada vez que se vuelca a lo dramático. El vínculo paterno-filial pisa fuerte, cala hondo y ejerce como empuje o motor de las acciones de nuestra figura central. Es entonces donde se luce Matthew McConaughey, con una interpretación nuevamente soberbia, dando muestra una vez más de lo que puede llegar a dar a base de una admirable capacidad gestual y una presencia sólida.
Cuando la aventura espacial da inicio y el observador finalmente se mete de lleno en esa odisea, las sensaciones y la postura cambian. A partir de allí todo va mutando hacia lo que podría denominarse cine-experiencia, algo que le cabe asimismo a Gravity. El viaje es único, excitante y a la vez claustrofóbico. Existen escenas en que todo se percibe sofocante, asfixiante y angustiante, siendo éstas unas impresiones que no se viven de forma seguida en el cine. Nolan se da el gusto de añadirle giros argumentales que le otorguen un poco más de tensión al asunto, y nos exaspera a través de un recorrido incierto por el orden de lo cósmico, insertándonos en diferentes planetas, agujeros de gusano, agujeros negros y momentos en los que lo psicodélico y lo tétrico también encuentran su espacio para presentarse.
Interstellar es tan abarcadora que escribir sobre ella se hace complicado. Representa la fusión del drama con la ficción, el brote de los sentimientos con el refuerzo de lo que comprende el apartado técnico de imágenes y sonido. Es una experiencia gratificante, pero sobre todo apasionante y con corazón.

LO MEJOR: el modo en que se cuenta la historia. Lo emotivo, el viaje espacial intenso y la experiencia única en la que se sumerge al espectador. La banda sonora. Las actuaciones y la mano de los hermanos Nolan para combinar el cine de autor con una producción enorme.
LO PEOR: cuesta un poco acostumbrarse a las primeras explicaciones técnicas.
PUNTAJE: 10

domingo, 29 de diciembre de 2013

Elysium - Crítica


Ricos versus pobres

Neill Blomkamp, quien llamó gratamente la atención con District 9, en 2009, añade otra película del género a su filmografía. Sin maravillar, logra construir un producto efectivo que en ningún momento pierde el ritmo ni la fuerza que porta el relato.
Ubicada la historia a más de unos 140 años de la actualidad, nos encontramos con una diferencia importante en lo que concierne al hábitat de los seres humanos. Mientras unos, los acaudalados, se regodean en una estación espacial que lleva el nombre del film, los otros, los más humildes, se las ingenian para vivir como pueden en la Tierra, que por cierto se halla en ruinas y con sujetos que sufren condiciones de supervivencia nefastas. Max (Matt Damon), trabaja en una fábrica y padece el infortunio de recibir una carga de radiación por la que le diagnostican pocos días de duración. Para solucionarlo, no tiene otra alternativa que viajar a Elysium para curarse.


Blomkamp le imprime dinamismo y energía a la proyección. Si bien es cierto que quizás se exceda en el recurso al flashback, todo se suple gracias a la contribución de unos efectos especiales estruendosos e impecables, más los momentos de acción dotados de explosiones y disparos que prácticamente no dan respiro. En el medio de todo este asunto un Damon tuneado para afrontar la misión, pelado, morrudo, casi un tanque humano que va al acecho sagazmente en cada secuencia.
Inevitable mención a la fuerte crítica hacia la desigualdad social, en un modo extremista y con un estilo mucho más sólido que cintas como Oblivion, en la que también retrataban un universo devastado. En el flanco de quienes dominan a “la otredad” desde el lujoso primer mundo, una Jodie Foster convocada para proveerle renombre e interés al producto, pero demasiado atrapada en un papel que de tan recio no convence plenamente.
Entretenida, con escenas de enfrentamiento muy bien rodadas, pero simple y poco innovadora, Elysium redondea un score que supera lo bueno.

LO MEJOR: ciencia ficción efectiva sin la necesidad de incluir a extraterrestres. Efectos especiales magníficos. Mucha acción. Matt Damon.
LO PEOR: el guión peca de predecible y sencillo. Foster extrañamente no cumple positivamente en su rol.

PUNTAJE: 7