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sábado, 25 de abril de 2015

The Gambler - Crítica



A todo o nada

Cuando en el tráiler suena Gimme Shelter de The Rolling Stones mientras el carismático Mark Wahlberg y el siempre entrañable John Goodman hacen sus apariciones, The Gambler luce bien, llama la atención y despierta cierto grado de interés. Cuando llega el momento de la verdad, en el desarrollo de la historia, la obra de Rupert Wyatt (remake de la proyección de 1974) pierde un poco de fuerza en comparación con la expectativa creada de antemano. Esto no significa que se trate de una propuesta fallida, pero sí tal vez de un relato algo desaprovechado.
Jim Bennett (Wahlberg) es un profesor que posee una severa adicción al juego. Cada vez que se sumerge en ese mundo, no puede controlarse. Lo que gana lo dobla. A todo o nada. Acaba endeudándose por una cifra sumamente importante, por lo que tiene una semana para conseguir el dinero y devolverlo a sus prestadores.


Wyatt elige situaciones en donde priman los diálogos (a veces bien llevados y en otras ocasiones forzados en su intento casi constante de dejar una huella). The Gambler también posee tensión pero no a escalas elevadas como tal vez hubiese requerido la cinta, es decir, teniendo en cuenta la posición desesperante en la que se encuentra nuestro protagonista, marcada a fuego por el poco tiempo que tiene para obtener el efectivo. Más allá de algunas que otras cuestiones que podrían haberse pulido mejor, vale destacar que la película es llevadera, incluso sin valerse de una gran dinámica, resultando prácticamente en todo momento entretenida y fácil de visionar.
Mark Wahlberg interpreta a un sujeto que no da demasiado lugar a la expresión. Un muchacho encerrado en ese peculiar y riesgoso vicio, y a la vez mostrándose, en su profesión, como alguien despreocupado, deprimido, al que pareciese que todo le da lo mismo. Para componer el personaje, el actor de 2 Guns tuvo que someterse a un impresionante cambio físico, bajando alrededor de 30 kilos, en contraposición con la potente imagen en la que se lo vio en Pain & Gain, por ejemplo, como fisiculturista. Lo secundan gratamente Jessica Lange y John Goodman (de apreciable y contagiosa presencia como es costumbre).


The Gambler explora el mundo del juego y la psicología del hombre que apuesta impulsivamente (aunque sin volcarse con total profundidad en ello). Se trata de un film discreto, correctamente llevado a cabo pero que deja la sensación de que con una cuota mayor de adrenalina, de rigidez o de peligrosidad en los acontecimientos podría haber arrojado un resultado mejor.

LO MEJOR: Wahlberg y Goodman. Entretenida.
LO PEOR: propuesta algo desaprovechada.

PUNTAJE: 6,5

lunes, 24 de marzo de 2014

El sobreviviente (Lone survivor) - Crítica


Código de honor

Otra historia basada en eventos reales, dirigida por Peter Berg y con un título que spoilea bastante. El sobreviviente encontró su lugar en los Oscar al haber sido nominada en las categorías de Mejor Sonido y montaje del mismo. Buen producto, filmado acertadamente para generar en el espectador sensaciones variadas y con la particularidad de poseer a Mark Wahlberg en el protagónico.
Lone survivor narra las memorias de Marcus Luttrell (Wahlberg). En ellas se desmenuza aquella odisea vivida por nuestro personaje principal junto a sus tres compañeros durante 2005 en Afganistán. La misión: finiquitar a un líder terrorista. Las cosas se ponen más complicadas de lo previsto cuando se topan con un importante grupo de talibanes armados.


La película encuentra, en sus dos horas de duración, la forma adecuada de fragmentar las situaciones de modo tal que existan instancias de índole bélica, con acción y una buena dosis de tiroteos, y también momentos en los que el recurso a lo dramático no suene forzado. De eso se trata: más allá de acarrear, acercándose a la mitad, escenas de disparos y enfrentamientos, El sobreviviente no es particularmente una cinta neta y exclusivamente de fogonazos.
La cámara se mueve y temblequea a la par del pulso de quienes se ven involucrados en la encomienda; asimismo recurre a primeros planos para reflejar las expresiones de los rostros. Impotencia, angustia, desesperación y valentía se entremezclan a medida que los sucesos se acontecen.
Pese a partir de un episodio que sucedió realmente, cuando un film está bien contado el observador agradece, porque aunque sepa lo que va a ocurrir o conozca el final de antemano, si las secuencias lo trasladan a diversos estados que lo movilicen, todo suena más convincente y, por qué no, sorpresivo. Mucho de esto arrastra la proyección que dirige Berg.
La narración se toma su tiempo para entrar en zona de enlace, pero una vez que ingresa, lo que muestra es más que satisfactorio. Desgarradora, cruda, con unas cuantas heridas que se explicitan para conectar al espectador con el grado de importancia de los acontecimientos, la obra cinematográfica deja un espacio, también, para plantear cuestiones éticas, morales y hasta de solidaridad. Efectiva, con un patriotismo esta vez menos exagerado que en historias similares, Lone survivor, lejos de trascender, cumple con creces.

LO MEJOR: bien narrada y filmada. La interpretación de Wahlberg, sobre todo hacia el final. No se limita sólo a los eventos que tengan que ver con la guerra y al desparrame de municiones. Lo que se expone en los créditos finales.
LO PEOR: tarda un poco en enlazar al público. Se puede contar en menor cantidad de metraje.

PUNTAJE: 7

domingo, 22 de septiembre de 2013

2 Guns (Dos Armas Letales) - Crítica


El dúo dinámico

Imposible aburrirse. Dos Armas Letales deja un gran sabor, dulce como la venganza (como en algún momento citan algunos de sus participantes) y con ganas de degustar una rebanada más.
Baltasar Kormákur (Contrabando) es el director y responsable de esta especie de buddy film súper ágil rítmicamente y abarcador de una mezcla perfecta de diversos géneros. El islandés emprende una filmación vigorosa desde lo técnico, con planos enérgicos y efectivas dosis de efectos especiales, sumándole una narrativa a pura adrenalina que no hace más que dar lugar al entretenimiento a escalas crecientes.
La historia nos remite a un agente de la DEA (Denzel Washington) y a un oficial de Inteligencia Naval (Mark Wahlberg), quienes roban un banco haciéndose de un motín de más de 43 millones de dólares. Ninguno de los dos conoce la verdadera identidad del otro, y entre desvíos y virajes, se ven envueltos entre distintos tipos pesados, todos en busca del efectivo y sin escrúpulos ni flexibilidades para obtenerlo.


El ingrediente principal, fuerte y picante de la película está dado en las actuaciones brillantes y contagiosas del dúo protagónico. Desbordantes de chispa y con un feeling majestuoso entre ellos, Wahlberg (impulsivo y canchero) y Washington (más frío y calculador) parecen divertirse y conocerse de toda la vida; la naturalidad con la que emprenden las intervenciones es la que logra meterse al público en el bolsillo. La acción, los tiroteos y un suculento y bien recibido humor (en ocasiones tan negro como gozoso) están a la orden del día, todo proyectado de un modo raudo, vivaz.
Pero más allá de que los “héroes” conformen lo superlativo de la cinta, los secundarios (Bill Paxton y Edward James Olmos) también aportan lo suyo a base de un carisma irrefrenable.
Kormákur termina concibiendo un film redondito, en donde además incluye unas cuantas hábiles vueltas de tuerca. A Dos Armas Letales, incluso, vale la pena perdonarle algunas falencias o resoluciones exageradas.

LO MEJOR: Wahlberg y Washington, standing ovation para ambos. La química que tienen en el relato. Acción, excelentes gags. Musicalización. No para un minuto, entretiene.
LO PEOR: determinaciones algo desorbitadas, algunas se pueden pasar por alto.

PUNTAJE: 8,6

domingo, 7 de julio de 2013

Pain & Gain (Dolor y gloria) - Crítica


Los reyes de las pesas

Michael Bay (Transformers, Pearl Harbor, Armageddon, entre otras) deja de lado un poco las explosiones y las onerosas escenas a las que nos supo acostumbrar para enseñarnos un costado más crudo y casi bizarro de los acontecimientos en este thriller devenido en comedia negra titulado Pain & Gain.
Con la muy buena actuación de Mark Wahlberg y el carismático acompañamiento de Dwayne “The Rock” Johnson y Anthony Mackie, el film comienza dinámicamente intercalando de a ratos el relato en off del líder de esta suerte de pandilla de fisicoculturistas, un grupo cansado de su rutina diaria de moldear sus cuerpos. Invadidos por un vacío y estancamiento económico importante, este trío casi descerebrado decide emprender un plan arriesgado que los lance a la fortuna y a la buena vida o, en otras palabras, a lo que se denomina como “sueño americano”. Para ello, idean el secuestro de un millonario mitad judío, mitad colombiano, pero sus ingenuos y poco ortodoxos modos de llevar a cabo el proyecto terminan sumergiéndolos en una inacabable cadena de problemas.
Más allá de algunos buenos recursos técnicos en ciertos pasajes y de una musicalización bien seleccionada para reforzar y hacer más amena la cinta, la filmación quizás no sea lo mejor de esta narración por no destacarse en cuanto a planos bien encuadrados o novedosos. Bay nos adentra en una historia que transita irregularmente en cuanto a inferirle entretenimiento al público; oscila entre secuencias de buen ritmo y absurdas para dar cuenta de las tragicómicas incidencias que se exhiben. Cabe resaltar la manera en que se exponen las embarazosas peripecias en las que se ven involucrados los fornidos protagonistas, siempre desde el flanco que comprende el humor negrísimo y socarrón.
Pero el punto fuerte y primordial de la película radica en la particularidad de que las situaciones están basadas en hechos reales, y he aquí el motivo por el cual todo lo que parecía tan inverosímil como descabellado recobra valor como condimento extra y especial para que la proyección se gane unos puntitos más en su score final.

LO MEJOR: Wahlberg cumple nuevamente. Que se base en una historia real, por cierto muy extraña en sus resoluciones. Buenos gags.
LO PEOR: la duración podría ser menor. No enlaza todo el tiempo, tiende a la irregularidad.

PUNTAJE: 6,6