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miércoles, 8 de abril de 2015

Better Call Saul - Análisis de la Primera Temporada


La primera temporada de Better Call Saul llegó a su fin. Diez capítulos que se pasaron rápido y que acabaron dejando a los fans con ganas de más. El universo de Breaking Bad fue tan grande y abarcador que Vince Gilligan sintió quizás la necesidad de mantener el fuego encendido al menos con este spin-off dedicado de lleno a la vida de uno de los personajes más encomiables que tuvo la aclamada serie. Así, junto a Peter Gould, el realizador nos fue mostrando, poco a poco, los pasos que comenzó dando Jimmy McGill (con varios tropezones en el camino) para ir convirtiéndose en ese particular y charlatán abogado que disfrutamos en la obra protagonizada por Bryan Cranston.
¿Por qué gusta tanto el personaje de Saul Goodman? Ya la primera aparición de Saul en Breaking Bad nos generó un alto grado de simpatía. La espontaneidad, la desfachatez y la seguridad que el defensor demostró para desenvolverse ni bien entró en escena, produjeron un efecto automático que envolvió y conquistó al público. Su chispa, los ejemplos de los que se valió para explicar por y hacia dónde encarar cada caso resultaron siempre ingeniosos y divertidos. Por supuesto, la interpretación de Bob Odenkirk ha sido brillante (lo mismo en lo que va de la flamante precuela).


Better Call Saul hizo su presentación con una apertura bastante pausada, y su capítulo inicial quizás no haya sido el mejor de la temporada. De todos modos, las intermitencias a la hora de mantenernos netamente enlazados fueron bien suplidas por lo que representaron algunos de los tantos guiños a su predecesora. Allí tuvimos el placer de volver a ver a Mike e incluso al propio Tuco, de considerable participación en el mayormente logrado y excelente segundo episodio. Entre el humor (en oportunidades negro, socarrón) y el drama, los acontecimientos encontraban una interesante fórmula para conservar al espectador satisfecho y con las expectativas bien cubiertas.
Vale destacar que esta primera temporada no necesitó apurar la dinámica para brindar entretenimiento ni forzar las situaciones para ver a nuestro protagonista en aprietos. Los creadores eligieron correctamente el sendero a seguir al enfocar el asunto hacia el costado dramático de Jimmy (todavía sin su “transformación” a Saul Goodman), de modo que conozcamos su pasado (de nuevo poniendo en funcionamiento el efectivo recurso de los flashbacks en algunos comienzos de cada entrega semanal) y asimismo el mote de “resbaladizo” que se ganó por determinados engaños y triquiñuelas que llevó a cabo. Pese a dejarnos entrever que por un largo período el excéntrico abogado estuvo sumido en la oscuridad, Gilligan y Gould se encargaron de acentuar las debilidades del personaje compuesto por Odenkirk, así como también sus valores y ciertos códigos propios de su personalidad, resultándonos aún más querible, más cercano.


Una fotografía sombría, a veces melancólica, fue la que primó en gran parte de lo visto hasta el momento, aspecto ideal para resaltar las circunstancias no del todo felices que le tocaron experimentar al bueno de Jimmy. Pero no todo giró en torno a él y las apariciones de Mike sirvieron de gran aporte desde el sector de los secundarios. El sobrio, frío y calculador sujeto encarnado de admirable forma por Jonathan Banks incluso se ganó una intervención exclusiva que lo tuvo en escena durante todo un episodio. Este podría denominarse “el capítulo de Mike” (en verdad se tituló Five-O), caracterizado por un firme pulso narrativo para sumergirnos en un relato lúgubre, permitiéndonos así conocer un poco más la vida y tiempos lejanos del ex policía.


La primera temporada de Better Call Saul dejó un gran sabor en los seguidores. Entre las cuestiones más importantes es atinado mencionar que, hasta aquí, pudo cubrir las expectativas puestas en ella, con todas las dudas que pueden surgir de cualquier spin-off de un producto exitoso. Los cliffhangers, esos desenlaces que tanta adicción segregaban en Breaking Bad, han sido manejados prácticamente con la misma eficiencia, inclusive en episodios como el décimo, en el que si bien algunos pasajes no estuvieron a la altura de los que se habían observado con anterioridad, un poderoso y sugerente final sembró una semilla que promete crecer con vigor en la próxima etapa.

PUNTAJE PRIMERA TEMPORADA: 9,2

miércoles, 11 de febrero de 2015

Better Call Saul - Capítulos 1 y 2



Acidez y nostalgia

Finalmente y tras una larga espera, Better Call Saul estrenó para derribar las dudas (y sobre todo para cortar la ansiedad) de fanáticos de aquella obra maestra denominada Breaking Bad. Y qué mejor comienzo que un lanzamiento con capítulo doble.
Ante una cosecha inmejorable que llevó a la serie protagonizada por Bryan Cranston a lo más alto (asolando con todo entre Premios Emmy y valoraciones positivas tanto de la prensa como del público), muchos eran los cuestionamientos acerca de qué podía ocurrir o qué tanto nos ofrecería, en cuanto a historia y poder de conexión, esta apuesta comandada por Vince Gilligan desde la creación y liderada por Bob Odenkirk desde el plano actoral. Afortunadamente, el resultado está a la altura de lo esperado (al menos en su inicio).
Gilligan mantiene el ojo afilado y conserva algunas de las mismas cuestiones que permitieron al espectador mantener la atención en cada una de las temporadas inmersas en la vida de Walter White. Entre ellas, vale destacar la capacidad del realizador para crear climas de intriga a través del manejo tanto de apertura como de cierre de cada capítulo. El desenlace de cada episodio de Breaking Bad poseía la virtud de enganchar a niveles extremos al observador de cara al próximo evento, algo que en Better Call Saul se maneja con la misma rigidez, elevando el grado de adicción para quien sigue los hechos frente a la pantalla. Así, los denominados “cliffhangers”, conquistan y motivan a querer conocer cuanto antes lo que se avecina.


Con el peso volcado de lleno sobre el personaje de Jimmy McGill / Saul Goodman, muchas de las voces apuntaban o se preguntaban qué tanta fuerza y cuánta inventiva podría desprenderse a la hora de exhibir las aventuras (y desventuras) del carismático abogado en este "spin-off" destinado a conocer sus orígenes y sus primeros pasos frente a tribunales de justicia. Lo cierto es que el papel le queda como anillo al dedo a Odenkirk, demostrando con holgura por qué se ganó el aprecio y la estima de admiradores de la predecesora serie.
Better Call Saul se desempeña mejor en el segundo capítulo que en el primero. Si bien el encargado de abrir el telón cuenta con un arranque excepcional (fundido en blanco y negro), también posee algunos que otros momentos en que los minutos se sienten levemente pesados. Por el contrario, el episodio siguiente, a base de empuje, dinámica y situaciones tan ácidas como bestialmente disfrutables, sale airoso y acaba dejando una sensación de conformidad importante.
Vince Gilligan no deja pasar la oportunidad de dotar a la narración de guiños respecto de Breaking Bad, y hasta se da (y nos da) el gusto (como era de esperarse) de incluir personajes que supimos descubrir en aquella magnífica serie. El creador mezcla ese encantador sabor de la nostalgia con la comedia negra en casi su máxima expresión. Y, por ahora, funciona con creces.

PUNTAJE 1ER CAPÍTULO: 8

PUNTAJE 2DO CAPÍTULO: 9