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domingo, 8 de septiembre de 2013

Películas del Recuerdo - Mulholland Drive (2001)


Hipnosis made in Lynch

Mulholland Drive es confusa, misteriosa, una película de culto que no deja indiferente a quien la vea. También es cierto que no es apta o recomendable para todo aquel que no sea gustoso del tipo de narraciones que crea Lynch. Una de esas obras difíciles de calificar.
Como suele suceder con films de este director, la intriga aparece como marca de fuego, además de elementos que dan cuenta de una especie de thriller psicológico con pinceladas surrealistas propias y únicas del creador de Twin Peaks.
En Mulholland Drive nos encontramos con una aspirante a actriz (Naomi Watts), que se aloja en Los Ángeles para comenzar a cimentar su carrera en la industria del cine. En el departamento que su tía le deja para que pase sus días conoce a una extraña mujer que se hace llamar Rita (Laura Elena Harring). Esta padece amnesia, producto de un accidente automovilístico. Forjan relación para indagar acerca de cómo arribó Rita allí y quién es verdaderamente.
Lynch nos transporta de un lado a otro, enseñándonos mini historias aisladas, que parecen no tener ningún entrecruce entre ellas. Elabora pasajes oníricos como sólo él puede construir, intentándonos confundir al ahorrarse explicaciones que revelen qué es lo que está sucediendo. En la cinta los diálogos no confiesan ni ayudan demasiado a descubrir el enigma central del relato; lo que quiere David es simplemente sumergirnos en lo que las imágenes sugieren de modo pongamos un enfoque exhaustivo sobre cada movimiento o circunstancia que acontezca.
Aprovecha la sensualidad de Harring y Watts para delinear algunos trazos de erotismo condimentados con el ingrediente retorcido que frecuentan sus historias, mientras va engendrando, en determinadas escenas, esa ambientación tan oscura como infernal y macabra para suscitar un poco de horror y mucha tensión en el público.
En el tramo final, Mulholland Drive delata a través de unas cuantas metáforas visuales, siempre fieles al estilo narrativo del director, lo que acaeció, sembrando dudas en un espectador que factiblemente complete su hipótesis personal con información adicional.

LO MEJOR: el modo de relato, puesto al servicio de la combinación entre musicalización, imágenes, excentricidades, surrealismo y enmarcación oscura. Las actuaciones.
LO PEOR: duración extensa. Algún que otro exceso quizás innecesario.

PUNTAJE: 7,5 

viernes, 5 de julio de 2013

Películas del Recuerdo - Blue Velvet (1986)


Un mundo extraño

Si hay algo que distingue a David Lynch es su excentricismo para presentarnos sus obras. Y su surrealismo, a veces tan confuso como hipnótico. Pero esta última cualidad no se manifiesta tan puramente como el director supo volcar en Eraserhead, por ejemplo, con un grado de perturbación afilado; en esta película de culto denominada Blue Velvet (Terciopelo Azul) se puede percibir algo un poco más convencional de lo que nos tiene acostumbrados el creador de Twin Peaks.
En esta historia que involucra elementos de intriga, suspenso y thriller psicológico, nos topamos con un manejo de fotografía excelso y una musicalización poderosa que juega todo el tiempo con provocar diversas sensaciones en el espectador, la mayoría de una tensión asfixiante.
El relato nos remite a la vida de Jeffrey (Kyle MacLachlan), un joven que tras visitar a su padre en el hospital halla entre los arbustos una oreja humana. Sorprendido, la guarda en una bolsa y la presenta en la comisaría. Inquieto y con una curiosidad que lo carcome, visita al policía/vecino que lo había atendido para interiorizarse acerca del caso, recibiendo del oficial una negativa de entrometerse en el asunto. Intranquilo y alarmado, nuestro protagonista obtiene información gracias a la hija del agente y no tiene mejor idea que comenzar a hurgar en la cuestión, vinculándose en una cadena de enredos y sucesos tan turbios como perversos.
Lynch logra generar una proyección tan febrilmente retorcida como adictiva y sombría. Uno de los puntos más importantes radica en su don natural para dotar a los diferentes escenarios de atmósferas particulares que conlleven algún tipo de sugestión magnética para el público. Y este componente sabe mecharlo y acompañarlo de una puesta de luces destacable para ocasionar ambientes sórdidos, siniestros y movilizadores.
Si bien ese plus onírico y surrealista como sello propio del director no se apodera de la pantalla como en otras entregas de este gran conductor de films, las metáforas visuales en determinadas secuencias dirán presente de modo que podamos percibir esa huella, esa marca registrada que tanto despierta la atención del observador.
Atrapante y enigmática de principio a fin, Blue Velvet fue aclamada y generadora de críticas muy positivas que la catapultaron como otra obra maestra del extravagante guionista de The Elephant Man.

LO MEJOR: lo raro que siempre resulta ver una película de Lynch. La historia, la tensión que le imprime. Imprevisible, no se sabe qué resolución habrá hasta la brillante “ending scene”.
LO PEOR: alguna que otra circunstancia que quizás merecía mayor información adicional.

PUNTAJE: 8,4