Mostrando entradas con la etiqueta carey mulligan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carey mulligan. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de febrero de 2014

Inside Llewyn Davis - Crítica


Odisea gatuna

Los hermanos Coen construyen una película que vuelve a generar una especie de efecto tardío en el espectador. La sensación al toparse con los créditos va mutando a medida que los minutos corren y nuestra mente empieza a hilvanar ideas y a transitar por diversos pasajes de la historia hasta determinar su veredicto final.
Oscar Isaac sorprende gratamente y responde de gran forma encarnando, en su protagónico, a Llewyn Davis, un cantante de folk que intenta ganarse su espacio en el mundo de la música. Un bohemio neto que no tiene hogar y deambula pasando noches en donde amigos le brinden alojamiento esporádico. Nuestro antihéroe viaja de un lado hacia otro, buscando consolidación en su rubro a partir de que algún sujeto importante de la industria le conceda la oportunidad.


Hay algo de Barton Fink en lo solitario y desolado del personaje principal. También existe similitud si lo observamos como aquel artista que falla, que fracasa. La descripción e incursión narrativa acerca de los perdedores es un tema que los Coen entienden y pueden retratar muy bien; como ha mencionado Joel, saben volcar a la pantalla este tipo de crónicas, puesto que “las de los ganadores ya están todas contadas”. Y así nos encontramos con un sujeto con el que no es fácil tener empatía. Isaac le pone el cuerpo a una persona que si bien se muestra abandonada es impredecible. Entre arranques de bronca y un notorio dejo depresivo que se exterioriza a través de su tono al hablar, Llewyn, en su interior posee corazón. El sentimiento lo manifiesta cuando toma su guitarra, ensaya unos acordes y desploma por medio de la voz cantante su desamparada alma en unas cuantas melodías dignas de oír por la armonía que transmiten.
Las acentuaciones onírico-surrealistas no pueden faltar en este tipo de proyecciones cuando los hermanos oriundos de Minnesota están bajo la dirección. La apelación constante a la Odisea de Homero en su filmografía también se hace presente aquí, sazonada con la visión y resolución particular de los creadores de la cinta. Se agradece observar a un siempre entrañable John Goodman, además del buen aporte de secundarios que tienen sus momentos, como Carey Mulligan y Justin Timberblake. Oscar Isaac acapara el interés demostrando una excelente capacidad afectiva, llevando a cabo una actuación que lo define por una aguda expresión en su/s mirada/s.
Con un ritmo manso, de a ratos y especialmente en escenas de la primera mitad algo lagunera, Inside Llewyn Davis es curiosamente atrapante, hipnótica y profunda. La fotografía deleita por su oscuridad y juegos de sombras, en un invierno tan gélido como el rumbo del protagonista. Un film que no precisa de vueltas de tuerca ni giros inesperados para conquistar y enlazarnos. Con la estampa Coen.

LO MEJOR: la interpretación de Oscar Isaac. Los momentos musicales, tan armónicos como personales, cercanos al espectador. Detalles técnicos y simbolismos.
LO PEOR: de tramos lentos, sobre todo al principio.

PUNTAJE: 8,1

sábado, 14 de septiembre de 2013

Drive (2011) - Crítica


Sanguinaria y extrañamente sentimental

Considerada una película de culto, Drive convence gracias a, sobre todo, un baño visual-artesanal aplicado por su director, Nicolas Winding Refn.
Estamos en presencia de un relato de cine negro tan impactante como impecable en lo que concierne a la fotografía, con una poderosa banda sonora que acompaña a la perfección el slow motion (en ocasiones agotador) que se impone en unas cuantas secuencias. Pero Drive también la juega de drama, romance (con un estilo muy peculiar), thriller y unas contadas pero efectivas dosis de acción.
Ryan Gosling parece de piedra. Un tipo frío, inexpresivo, que a cara de póker trabaja en un taller de autos mientras también es piloto especialista de cine. Además (y esta es la parte turbia y más atractiva), suele obrar como chofer de delincuentes en las oscuras noches de Los Ángeles. Un tipo recio, de pocas palabras que parece esbozar una sonrisa sólo y cada vez que se topa con su vecina (Carey Mulligan).


Drive posee una diversidad de componentes favorables y un puñado de elementos que opacan el seguimiento de quien observa la narración. Como pros cabe destacar: el arte para la óptica humana que se refleja en cada plano, escena y efecto de iluminación; la narrativa rara y distinta que se propone; las secuencias en donde cobran fuerza los enfrentamientos (sangrientos, cruentos). Desde el otro flanco, las contras se hallan en el ritmo mayoritariamente anodino, casi insustancial en cuanto a método de presentación de los sucesos. Refn parece enviciarse con la cámara lenta y abusa de ella hasta el hartazgo por utilizarla en instancias en donde se podía prescindir de dicha técnica.
Una proyección diferente, de estilo elegante, que goza de un rodaje superior a la media, un neo-noir con aires de romance (por cierto bastante gélido), en donde lo más apreciable se advierte en la estética seleccionada para su puesta en escena.

LO MEJOR: Gosling siempre cumple. Ambientación, dirección de fotografía. Instantes de tensión y acción.
LO PEOR: lenta, en demasía. La pomposidad visual no se condice con el transcurso de los acontecimientos. Deja un sabor agridulce.

PUNTAJE: 6,7