sábado, 14 de septiembre de 2013

Drive (2011) - Crítica


Sanguinaria y extrañamente sentimental

Considerada una película de culto, Drive convence gracias a, sobre todo, un baño visual-artesanal aplicado por su director, Nicolas Winding Refn.
Estamos en presencia de un relato de cine negro tan impactante como impecable en lo que concierne a la fotografía, con una poderosa banda sonora que acompaña a la perfección el slow motion (en ocasiones agotador) que se impone en unas cuantas secuencias. Pero Drive también la juega de drama, romance (con un estilo muy peculiar), thriller y unas contadas pero efectivas dosis de acción.
Ryan Gosling parece de piedra. Un tipo frío, inexpresivo, que a cara de póker trabaja en un taller de autos mientras también es piloto especialista de cine. Además (y esta es la parte turbia y más atractiva), suele obrar como chofer de delincuentes en las oscuras noches de Los Ángeles. Un tipo recio, de pocas palabras que parece esbozar una sonrisa sólo y cada vez que se topa con su vecina (Carey Mulligan).


Drive posee una diversidad de componentes favorables y un puñado de elementos que opacan el seguimiento de quien observa la narración. Como pros cabe destacar: el arte para la óptica humana que se refleja en cada plano, escena y efecto de iluminación; la narrativa rara y distinta que se propone; las secuencias en donde cobran fuerza los enfrentamientos (sangrientos, cruentos). Desde el otro flanco, las contras se hallan en el ritmo mayoritariamente anodino, casi insustancial en cuanto a método de presentación de los sucesos. Refn parece enviciarse con la cámara lenta y abusa de ella hasta el hartazgo por utilizarla en instancias en donde se podía prescindir de dicha técnica.
Una proyección diferente, de estilo elegante, que goza de un rodaje superior a la media, un neo-noir con aires de romance (por cierto bastante gélido), en donde lo más apreciable se advierte en la estética seleccionada para su puesta en escena.

LO MEJOR: Gosling siempre cumple. Ambientación, dirección de fotografía. Instantes de tensión y acción.
LO PEOR: lenta, en demasía. La pomposidad visual no se condice con el transcurso de los acontecimientos. Deja un sabor agridulce.

PUNTAJE: 6,7

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