viernes, 23 de agosto de 2013

Dead Man Down - Crítica


Revancha con R de Rococó

El director de la saga sueca Millennium crea un thriller bastante raro, con tintes oscuros y unos cuantos agujeros muy marcados en el guión, pero así y todo consigue, en la medida justa, cosechar un film pasable. Y en esto muchísimo tienen que ver Noomi Rapace y Colin Farrell (sobre todo la primera). La actriz de Prometheus, Babycall y otras tantas cintas enlaza, hipnotiza, atrae y conmueve a través de un nivel de expresión excelente, combinando un intercambio de miradas y gesticulaciones sumamente creíbles con un Farrell que convence en el papel de un húngaro reacio a mostrar su flanco sensible y enfocado meticulosamente en un plan de venganza contra quienes acabaron con la vida de su familia.
En un juego de balcón a balcón, la narración nos alimenta de a ratos con unas cuantas cucharadas dramáticas y románticas a partir de la relación que comienzan a cultivar los protagonistas; ella, afectada emocionalmente por un trágico accidente de auto que le dejó una importante marca en su rostro; él, descreído, un tipo de pocas palabras, frío.


El ritmo, lejos de ser agobiante y tenso, parece ir acomodándose de a poco y cada vez más al vínculo emocional que une a los intérpretes principales, sin dejar de lado la cuestión de vendetta como motivador y motor de empuje del relato pero apelando a frases correctamente elaboradas y delatando cierta moralidad que parece querer destacar el director en su obra.
Sin desbordar de acción pero contando con algunas secuencias de rigidez y tiros, Dead Man Down se deja ver, culmina imprimiendo en el público una sensación amena aunque lejana de recordar o retener en la memoria no más que como una película agradable y punto.

LO MEJOR: Noomi Rapace a partir de sus gestos y expresividad se mete muy bien en el personaje y es verosímil. Grata para pasar el rato. Es algo rara y eso no cae mal.
LO PEOR: nada que no se haya visto. Si bien no funciona mal y suscita movilización en el espectador, se apela en demasía a la victimización de la protagonista por su accidente. Agujeros en el guión.

PUNTAJE: 6

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