sábado, 7 de febrero de 2015

El código enigma (The Imitation Game) - Crítica



Triunfo y olvido

El noruego Morten Tyldum es uno de los principales responsables de que The Imitation Game acabe dejando una agradable sensación. El otro artífice (también importante, tanto como el director) destacable en la obra es el versátil Benedict Cumberbatch. El actor de la reconocida serie Sherlock recurre a ciertos modos, en la forma de encarnar a Alan Turing, similares (en cuanto a la arrogancia) a los del célebre personaje creado por Arthur Conan Doyle. Algunas voces se encargaron de oponerse a la composición que se hizo sobre la vida del matemático, remarcando diferencias en estos aspectos de altanería y de cuestiones personales que se le adjudicaron en la película. Sin embargo, y con esas licencias, la interpretación del protagonista es uno de los puntos altos que hacen que el relato salga airoso en el resultado final.
Alan Turing fue famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma. Esto colaboró con mucha determinación en el devenir de la Segunda Guerra Mundial en favor de los Aliados. No obstante, Turing fue acusado por su condición de homosexual, sin llegar a ser distinguido como realmente hubiese correspondido.


Un buen trabajo de ambientación coopera para que The Imitation Game se perciba más digerible desde lo visual. Lo mismo ocurre con los eventos que Tyldum presenta y la forma en que lo realiza. Para ello no necesita caer en golpes bajos ni tampoco forzar las situaciones. De manera sencilla y con un ritmo tan afable como llevadero, el film nos va sumergiendo en la personalidad del matemático británico. La tenacidad que exterioriza es uno de los factores que lo movilizan en la búsqueda de sus objetivos. El personaje, prácticamente cubierto por una coraza que opera como mecanismo de defensa en lo que concierne a la interrelación con las personas y pese a lo solitario y tímido que evidencia ser, persevera en pos de su misión a fin también de demostrar lo que es capaz de desarrollar con sus conocimientos. Asimismo, vamos descubriendo diferentes capas que humanizan a nuestro intérprete central conforme la cinta avanza. Una de ellas (probablemente la menos impactante), a través de flashbacks que nos sitúan en la infancia y en la etapa escolar de Turing.
De cara a los Premios Oscar, The Imitation Game se vale de una buena cantidad de nominaciones que deberá sortear con dificultades, puesto que existe una competencia fuerte. Un drama biográfico que en determinados pasajes juega o se disfraza de thriller (aunque no de un modo convencional), y que entre sus méritos, exprime el hecho de no olvidar al público por la estructura que adopta para narrar los acontecimientos.

LO MEJOR: relato llevadero, ameno, interesante. La interpretación de Benedict Cumberbatch. Buen trabajo de Matthew Goode, Keira Knightley y compañía.
LO PEOR: los flashbacks no están del todo aprovechados.

PUNTAJE: 8,3

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