Mclane y Mclane Junior a puro despilfarro de municiones
La quinta entrega de la saga provocó cierto revuelo y expectativa. Con
seguridad es la más floja de la serie, pero ello no quita que brinde un ameno
entretenimiento y un dispendio de increíbles explosiones.
En esta oportunidad, Mclane padre intentará rescatar a su hijo en
Rusia y termina trabajando con él, encontrándose con la grata sorpresa de que
éste es un agente de la CIA. Un Bruce
Willis que pese a estar a 25 años de la primera Duro de matar sigue otorgándonos un incansable ritmo, esta vez
empujado por el plus que le da el hecho de tener que “proteger” a su insensible
retoño.
Lo que se puede destacar es un manejo de cámara muy moderno y creativo
por parte de John Moore, con
secuencias de mucha adrenalina y dinamismo. La acción dice presente casi todo
el tiempo y los disparos, las explosiones masivas y los bombazos copan la
pantalla intentando conservar el espíritu de todas las ediciones, aunque por
momentos de un modo tan exagerado que nos hace fruncir el ceño un poco.
Acertadas pinceladas humorísticas, tiroteos por doquier y alguna que
otra vuelta de tuerca interesante, la película peca de tener un guión muy poco
elaborado y unos enemigos mucho más débiles de los que estábamos acostumbrados
a ver y disfrutar en todas las anteriores cintas.
LO MEJOR: mantiene la acción, los efectos, explosiones y
tiroteos.
LO PEOR: no llega a generar una tensión vibrante, el guión, los villanos no
parecen estar a la altura.
PUNTAJE: 6,80
